BIENAVENTURANZAS DE LA HNA. MARÍA CRESCENCIA PÉREZ

Por Mario Enrique Cavalero

Bienaventurada eres Hermana María Crescencia, porque tu GRAN CONFIANZA EN DIOS te permitió descubrir la grandeza de lo pequeño y hacer las cosas más simples con un motivo especial.

Bienaventurada eres Hermana María Crescencia, porque tu CARIDAD intuitiva, paciente, y servicial, te hizo vivir plenamente el Carisma del Fundador con los niños, los enfermos, con los adultos y con tus propias Hermanas de Comunidad.

Bienaventurada eres Hermana María Crescencia, porque buscabas constantemente agradar a Dios y con una FE simple impregnabas tu vida llenándola de amor.

Bienaventurada eres Hermana María Crescencia, por la DULZURA en el trato y profunda HUMILDAD que supiste cultivar como un medio fundamental para vivir la CARIDAD.

Bienaventurada eres Hermana María Crescencia, por tu OBEDIENCIA responsable que te permitió aceptar diversas propuestas aún contrarias a tu voluntad con mucha SERENIDAD y PAZ.

Bienaventurada eres Hermana María Crescencia, porque dando más de lo que podías ibas tejiendo la trama de la santidad en vida, con aspiraciones y jaculatorias sencillas tales como: “ SEÑOR, LLÉNAME DE TU AMOR”, “DIOS MÍO TE AMO CON TODO EL CORAZÓN”.

Bienaventurada eres Hermana María Crescencia, por haber hecho resplandecer firmemente la VIRTUD DE LA ESPERANZA en ocasión de tu enfermedad mortal, poniendo en evidencia tu FE y CONFIANZA en la eternidad feliz.

Bienaventurada eres Hermana María Crescencia, por tu fortaleza, alegría, y prudencia; por tu resignación, serenidad y paciencia, que te hicieron exclamar con insistencia: “NO ME DETENGAN MÁS”, verdaderamente estabas preparada para ingresar a la eternidad.