[ENTREVISTA]”¿Porque el Señor eligió a Crescencia? es una vocación simple y sencilla”

[SEGUNDA PARTE] de la entrevista con la Madre General, Hna. Gladis Eberhardt

“¿Porque el Señor eligió a Crescencia? es una vocación simple y sencilla”
La presencia de la Beata María Crescencia Pérez es muy significativa para la familia religiosa de las Hermanas del Huerto en el mundo. Se trata de la primera Hermana del Huerto camino a la Santidad. Nacida en San Martín, Buenos Aires, Argentina a finales del s XIX (1897) y beatificada en 2012 en la ciudad de Pergamino, provincia de Buenos Aires en tiempos del papa Benedicto XVI.​

Sobre la figura de la beata Crescencia, la Madre General destacó aspectos de su vida que la hacen un “modelo de gianellina”. “Yo pienso que como yo muchas hermanas se han preguntado porqué ella (Crescencia). En nuestra historia hemos tenido tantas hermanas que han realizado obras extraordinarias, pienso en Montevideo, que fue la puerta por la que entró la congregación a América Latina, la Madre Clara que junto a las primeras hermanas realizaron con la hazaña de venir de misión a Uruguay y, junto a la cofundadora la Madre Catalina, que han hecho obras extraordinarias”, señaló la Madre General desatacando la misión de estas primeras Hermanas que en 1856 a pedido del Vicario Apostólico del Uruguay de ese entonces el P. José Benito Lamas llegaron al puerto de Montevideo y se hicieron cargo del Hospital de la Caridad, hoy Hospital Maciel.

Madre Catalina Podestá

“¿Porqué el Señor eligió a Crescencia?”, se preguntó la Madre y añadió la respuesta “para darnos un testimonio de santidad único, en Crescencia se encuentra el perfil ideal de las Hijas de María Santísima del Huerto, porque el mismo Padre Fundador (Gianelli) nos pide una vida sencilla, simple, que vive la santidad, que busca, camina, en la santidad en las pequeñas cosas de cada día, en el servicio, la oración, la relación con los demás, una vocación simple y sencilla que en ella se da y que todas estamos llamadas a ser”, reflexionó. El modelo de la beata Madre Crescencia atrae mucho a los laicos, “ella vivió muy fuerte su vida familiar, su filiación, su fraternidad con sus hermanitos, es una espiritualidad que atrae mucho y uno la ve posible, del día a día, de lo cotidiano”, expresó la Madre General sobre el testimonio de la beata Crescencia.

“En Uruguay veo que hay un trabajo de hermanos, de siembra juntos…”
Por último consultamos a la Madre General sobre su visión en estos días sobre las comunidades del Huerto en el Uruguay que ha podido visitar. “Veo que en Uruguay han disminuido las Hermanas y quedan algunas que trabajan y han dedicado toda su vida y continúan con mucha alegría ofreciendo su esfuerzo, apoyo a quienes están al frente, con sacrificio y entusiasmo”, destacó.

La Madre General acentuó el trabajo de las religiosas con los laicos “hay una linda comunión con los laicos que trabajan con las Hermanas, que se va dando aquello de sentirnos comunidad, de hermanos, comunidad cristiana, educativa, de siembran juntos…”, señaló con orgullo. Si bien aclaró que la falta de vocaciones y el bajo número de religiosas es un desafío y tenemos que seguir rezando para que el Señor envíe vocaciones religiosas, “tiene su lado positivo”, comentó que “nos ayuda a trabajar más con, a sentirnos más parte de una iglesia que camina, que evangeliza, ya Juan Pablo II llamaba a toda la Iglesia a ser artífices de comunión y en particular a los religiosos, este es el desafío para testimoniar al mundo”, concluyó.

Por último la Madre Gladis Eberhardt deseó para toda la familia del Huerto una forma de “vivir el Evangelio con alegría y demostrar que es posible vivir como hermanos, y es lo más lindo que podemos alcanzar, de vivir nuestra fe en comunidad, cada uno con su vocación, llamado particular”, señaló como desafío para este tiempo.